A medida que se acerca el fin de año, no solo llegan las celebraciones decembrinas, sino que aumentan los pendientes, compromisos laborales, metas por cumplir y la presión por “cerrar todo bien” se intensifica. Este ritmo acelerado, puede pasar factura y derivar en agotamiento emocional, una forma de fatiga que afecta la motivación, el ánimo y la capacidad de disfrutar incluso de lo cotidiano. Pero Cómo evitar el colapso mental cuando la sobrecarga coincide con el fin de año.




