Cada 14 de febrero ocurre algo que parece simple, pero es profundamente sofisticado: millones de personas, con historias y mapas afectivos distintos, sienten el mismo impulso de decir “te elijo” de manera visible. Flores, chocolates, palabras, gestos, miradas que se quedan. No es casualidad ni mera costumbre. Es neurocultura en acción y Psicología del Consumo: el amor tomando prestado el lenguaje de la materia para dejar huella en la memoria. Lee aquí el documento que nos comparten desde el Campo Psicología del Consumidor de Colpsic.




