Después de un terremoto, es posible que las personas experimenten miedo, angustia, incertidumbre, tristeza, nerviosismo, dificultades para dormir, recuerdos del evento o una mayor atención a ruidos y movimientos. Estas reacciones pueden aparecer incluso cuando el peligro inmediato ya pasó. En quienes trabajan en centros comerciales puede existir, además, una preocupación particular: regresar al lugar donde ocurrió el evento, atender al público, asumir nuevamente responsabilidades y responder adecuadamente si vuelve a presentarse una emergencia.
El propósito de esta guía es acompañar ese proceso.


